jueves, 10 de septiembre de 2015

Mis Vacaciones: Fin de la Ruta Romántica inicio de ciudades alemanas

 Nos levantamos con las pilas cargadas para un nuevo día. Cambiábamos de hotel pero teníamos varias paradas que hacer antes.
Estábamos ansiosos por llegar al palacio de Lindershof. En las guías habíamos leído que además de ser el único que pudo ver acabado Luis II, era el más lujoso, y también nos lo habían ido diciendo en las audioguías que habíamos llevado.
Desayunamos bien y nos pusimos en marcha.
Llegamos al palacio de Lindershof, y sólo verlo por fuera, ya impresionaba. Está rodeado de unos jardines preciosos. Como no hiper románticos. Con pequeños túneles cubiertos de hiedra, estatuas doradas allá donde miras, setos, parterres y fuentes preciosísimas.

Jardines de Lindershof

Entramos al palacio y si lo de fuera era espectacular, lo de dentro nos dejo sin habla, sin respiración. Los dorados cubrían todo lo que mirábamos y entonces la audioguía dijo: todo lo dorado esta recubierto de pan de oro. La boca se nos abrió tanto que tocó el suelo. Pero la explicación siguió. Jarrones de no se qué dinastía china, muebles de maderas nobles... Entre tanto, llegamos a la habitación del monarca. Una cama de 2x 2.50, con cortinajes y colcha en azul oscuro (su preferido), una lámpara que casi no cabría en mi salón toda de cristal de Murano, todas las paredes con frescos y todas las columnas doradas, como no.
Hasta Gorka movía la ceja como diciendo: No veas, no?
Salimos del palacio con la sensación de que además de estar como una chota, ser un auténtico egocéntrico y un derrochador, el pobre rey Luis II tuvo el final que él sólo se había buscado. Y es que después de que se creara una comisión política a sus espaldas, lo fueron a buscar, lo trasladaron a otro palacio donde tenerlo controlado y en un par de días aparecía ahogado, junto a su médico, en un palmo de agua. Y no es que le desee ese final a nadie, es que entiendo perfectamente como podía sentirse el pueblo al que estaba arruinando por completo.

Pero aun nos quedaba por ver la gruta. Y consiguió volver a sorprendernos. Como no, estaba hecha en honor a Wagner y basada en una de sus operas.

Gruta de Lindershof
 
La gruta tiene un sistema de iluminación, según nos dijeron la primera que se hizo de este tipo, que permite ir cambiando los colores, además de un laguito con una barca dorada .
Gruta de Lindershof

Por si era poco, siguiendo las indicaciones llegamos a un mini palacete árabe. Otro de los caprichos de su majestad.
Pequeño capricho "arabesco"

Pequeño capricho "arabesco"

 Y como colofón, la vista desde las escalinatas de enfrente del palacio. Sin ninguna duda, el más lujoso y bonito de los tres que habíamos visto.

Palacio de Lindershof
 
El día iba avanzando y teníamos que seguir nuestro camino. Sabíamos dónde íbamos pero no sabíamos cuál iba a ser nuestra reacción.
Fue un día de contrastes. Del lujo más refinado a la mayor crueldad que puede haber. Íbamos al campo de concentración de Dachau.
Por suerte, queda poco de lo que fue. El edificio de intendencia, donde hay una exposición con las historias de reclusos, la del campo y la cronografía de los hechos allí acaecidos además de los que iban pasando durante la segunda guerra mundial. Un pequeño documental, bastante crudo, por cierto, hacia que te pusieras en situación.
Los barracones están reconstruidos (sólo dos) y hay unas literas tal y como las tenían.
Al fondo del campo, los crematorios y la sala de "duchas" que aunque según la explicación, no se ha podido demostrar que se usó, justo fuera hay una fotografía con una pila de cadáveres en la misma puerta. Allá cada uno lo que quiera pensar. En Dachau perdieron la vida más de 40.000 personas. Aunque no están contadas las que morían al salir de los trenes, ni las que se llevaban, al principio de entrar en funcionamiento, a matarlas a otro sitio que habían adecuado para ello.
Mis sensaciones iban cambiando de una sala a otra. En el patio, donde los hacían formar para "pasar lista", se me cayó el alma a los pies. En aquel momento podía haber 36ºC y sólo pensar que los tenían horas de pie, y el que se torcía lo mínimo que le pasaba era que lo apaleaban allí mismo, me ponía los pelos de punta.
Pero la peor sensación fue cuando me quedé sola en la sala que había justo antes de las "duchas" para que se desnudaran. Quise salir rápidamente. Y entonces llegué a las puertas de la salas de duchas. Las vi, me imaginé los gritos, las lágrimas y los abrazos que debieron darse en el último momento. No quería ver más. No quería pensar más.
Aunque parezca mentira, los hornos no me causaron tanta impresión. Ya habían fallecido. Quizás era una manera de purificarse después de que aquellos seres inclementes y despiadados les habían pegado, humillado y experimentado con ellos.
 
Había mucha gente haciendo fotos por todos los sitios. Para mi es una falta de respeto a los muertos. Sólo cabía una foto. La del monumento en el que dice que ojalá con el recordatorio de lo que allá sucedió, seamos capaces de evitar que vuelva a pasar otra vez.
Y si, vuelvo a tener las mismas ganas de llorar que tuve cuando lo vi allí.
 
Recordemos. Sólo eso. Recordemos las barbaridades de las que somos capaces e intentemos no llegar a una situación parecida nunca más. 
 
Campo de concentración de Dachau
 
 
El día acabó en Nuremberg, nuestro nuevo destino. Lo que vimos aquella noche de la ciudad nos pareció precioso.
 
Nuremberg
 
Cansados, pero contentos de nuevo, nos fuimos a la cama más ilusionados que otros días. El día siguiente era el día de Gorka y estábamos deseando ver la cara que iba a poner.

 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Mis Vacaciones: Ruta romántica. Alemania

 Nos alejamos de la Selva Negra para hacer parte de la ruta romántica, vamos, la de los castillos. La Selva Negra nos había encantado, pero los paisajes de esta zona, con los Alpes a tocar de las manos, nos dejaron sin palabras.
Una de las primeras vistas de los castillos fue esta. Desde la carretera, con prisas porque nos habían dicho que era complicado tener entrada para el mismo día, y casi sin pararnos, hice la instantánea.
 
Castillos de Hohenschloss y Neuschwanstein
 
Lo primero que hicimos fue ir a la taquilla. Había una cola enorme y un cartel que decía que no había entradas para antes de las 16h. Daba igual! El caso era entrar. Después de más de una hora haciendo cola, conseguimos las entradas, con la suerte de que el castillo Hohenschwangau no lo visita tanta gente (o son visitas más rápidas) y entrábamos como a las 13h.
 

Hohenschloss

Con la audio guía en las orejas, entramos al castillo y fuimos descubriendo parte de la historia. Es un castillo totalmente remodelado porque Luis II era un romántico empedernido. Le chiflaba la edad media, y decoró todo en ese estilo. La verdad es que cuando nos enseñaron su habitación, por lo bajini le dije a Alberto que yo no dormiría ahí ni loca. Era muy oscura, tanto los cortinajes como las maderas del mobiliario. La cama tallada hasta el último rincón... Muy tétrico! Eso, si, se hizo montar un ascensor para no tener que subir las escaleras. Y siguiendo con su vena romántica. Quiso que en su jardín le montaran una fuente lo más parecida posible a la de la Alhambra. Yo creo que el efecto lo consiguieron...

"Fuente de la Alhambra" en Hohenschloss
 
A Luís II se le conoce como el rey loco. Y es que además de su amor por el romanticismo estaba obsesionado con varias cosas más. El rey Sol era uno de sus preferidos, Versalles lo traía loco y su pasión por hacer palacios/ castillos era sumamente desmesurada. Cuando pasaba las vacaciones de su infancia en Hohenschwangau tomó la decisión de hacerse un castillo a su imagen y semejanza. Sumamente romántico. En un enclave con vistas inmejorables. Y no lejos de allí, porque le encantaba esa zona.
Al final se decidió por una colina a pocos kilómetros de Hohenschwangau, plantó un telescopio en una de las habitaciones y desde allí contemplaba como iban avanzando las obras en su maravillosa morada, Neuschwanstein.
 

Neuschwanstein
 
Neuschwanstein parece salido de un cuento. Si desde lejos es bonito, cuando entras en el patio aun te sorprende más. 

Neuschwanstein

Tengo que explicaros, que ahora que ha pasado casi un mes, voy apreciando más Neuschwanstein. Y si, ya os he dicho que por fuera es precioso, pero por dentro me defraudó. Y os tengo que explicar el porque. Cuando entramos nos dieron la audioguía, una especie de walki talkie que la  guía iba activando conforme entrábamos en las salas. Nos dimos cuenta de que nos había tocado con un grupo de españoles, que llevaban una guía particular. Y claro, aprovechas la situación y plantas la oreja para ver si te enteras de algo más. En las escaleras de entrada se puso a explicarles que Luís II sólo vio finalizado el palacio de Linderhof. Que todos los demás que empezó quedaron si terminar, entre ellos, el que estábamos. Ya sabéis la típica frase: Buf! pues esto será como la Sagrada Familia.  Y entonces oigo que la instruída, formada y capacitada guía contesta: -Sí! Más o menos! Sólo que la Sagrada Familia se queda en nada al lado de esto. Esto es mil veces más bonito.
Queeeeeeeeeeeeeeeeeé????? Me giro a Alberto y ya me estaba mirando con cara de pero-qué-dice-esta-pava-? Y yo no pude. Tuve que decir algo aunque ella no me oyó. Está no sabe lo que dice. Habrá estado ella en la Sagrada Familia? Cómo se le ocurre comparar un castillo con una basílica? Pero esta señora es guía?
Sólo deciros que los dos que llevábamos delante se giraron y se partían de la risa de mi indignación.
Evidentemente, no fui imparcial con el castillo de marras. Y si, por dentro es bonito, pero como dije cuando pasábamos al lado de la guía cuando nos íbamos, no se puede comparar con la Sagrada Familia. Ni con nada que se me ocurra. Hay que tener en cuenta que lo único que hacía este señor era copiar un estilo de varios siglos atrás. Para mi no tiene ningún mérito.
Eso sí, hay que reconocer que le gustaba el lujo y la comodidad. Si en un castillo se hizo poner un ascensor, en el otro las ventanas eran totalmente herméticas, incluso se hizo hacer una mesa que subiera y bajara de su comedor a las cocinas y viceversa para que los criados no le molestaran.

En resumidas cuentas, el castillo por fuera es espectacular. Por dentro deja un poco indiferente, a no ser por admirar el lujo y las vistas que tiene desde las distintas habitaciones.
 
Hohenschloss desde Neuschwanstein
 
Evidentemente, en ninguno de los palacios dejaban hacer fotos, pero cuando salíamos nos dijeron que pasaríamos por la cocina. Allí no ponía nada de las fotos y alguna se escapó. Las que no me pude reprimir de hacer fueron las de los moldes que tenían expuestos, y que evidentemente fueron usados en su día.
 

Veis como la moda del bundt cake no es de ahora? ;-)
Fijaros en el de abajo. Es una pequeña ciudad!!!!!


Felices y contentos por haber visto los dos castillos, pero también muy cansados, nos fuimos al hotel con unas cuantas compras que hicimos en Füssen para cenar. Vimos Jurasic World desde el pen drive de Gorka y nos acostamos.
Oooooooohhhhh!!!! Todo en silencio. Gorka y Alberto dormidos. Un cencerro que se acerca y de repente, como en una de esas películas de Holiwood, a través de la claraboya, una preciosa y rápida estrella fugaz dejó su estela en el cielo estrellado. Era lo único que faltaba para acabar un día redondo!

 

 
 
 
 
 
 

martes, 8 de septiembre de 2015

Mis vacaciones: La Selva Negra (II)

 Os apetece una segunda parte? Ja! para que pregunto si igualmente la voy a hacer?? Pero por favor, leed esto porque esta contiene material de alto voltaje!

Un nuevo día para ver cosas más cosas. Aunque os parezca mentira, seguía haciendo mucho, mucho calor.
Salimos hacia Triberg. Íbamos a hacer parte de la ruta de los relojes de cuco! De repente, yendo por la carretera, entre abetos, se abrió un claro, con un parking y la casa de los 1000 relojes. Oooohh! la había visto mil veces buscando información de todo lo que íbamos a ver, y ahora la tenía delante! Y si, seguramente será turístico total, pero debíamos ser los primeros porque no había nadie dentro.
 
Casa de los 1000 relojes
 
Alberto decía que a él no le gustaban nada, Gorka flipaba y quería uno y yo no sabía donde mirar. Había verdaderas obras de arte. Es una pasada lo bien tallados que están. Me devané los sesos pensando dónde podía poner uno en casa, pero de los modernos, eh?, que estos no me pegan nada. Claro que aunque los modernos me hubieran quedado bien en cualquier pared, mi bolsillo no estuvo dispuesto a soltar toda la pasta que pedían (queeee caaaaarooooos!!!).
 
Casa de los 1000 relojes
 
Este estaba en la puerta, fijaros cuánto detalle!
 
Relojes de cuco
 
Una vez en Triberg fuimos directamente a las cascadas. Se supone que son las más altas de Alemania, aunque he visto saltos de agua mucho más impresionantes. Si que es verdad que aunque no había mucha altura de caída, había muchas cascadas.
 
Cascadas de Triberg
 
Llega la hora de revelar el gran secreto. En Triberg está la cafetería que asegura tener la auténtica receta de la tarta selva negra. Se la han ido pasando de padres a hijos durante varias generaciones. Es la cafetería Schaefer. Sabéis que es lo que pasó, no? Pues si! que evidentemente no podía dejar pasar la ocasión de probar un dulce mundialmente conocido "in situ".
Estaba convencida de que no me iba a gustar. Pensaba que el chocolate sería demasiado fuerte, que llevaría mucho licor o que sería extremadamente dulce la nata.
Entramos en la cafetería y con solo mirar el expositor se nos hizo la boca agua. Había 6 o 7 tartas distintas. La primera la que íbamos a probar y luego otras con igual pinta. Que pena no tener cuatro estómagos cómo las vacas!
Pedimos un trozo para los dos, porque acabábamos de comer. Probé la nata. Mi paladar se puso a investigar. El licor estaba en la nata. Mientras Alberto había cogido un trozo de bizcocho y me miraba con una sonrisa de oreja a oreja: -Prueba esto! - Está bueno?- Tú pruébalo!
Y lo probé. Y no os lo creeréis, pero ahora mismo tengo la boca salivando. Un bizcocho delicado, con el aroma del licor que le aportaba la nata, y de repente, una cereza que explota en mi boca, llenándola de sabor y llevándome a otro mundo instantáneamente.
Que exagero? Sabéis que es lo que le dije a mi marido después de ese bocado celestial? Donde esté esta tarta que se quite el mejor orgasmo del mundo! Os lo juro por lo que queráis. Es lo mejor que he probado en años!
 
Tarta selva negra café Schaefer
 
Casi lloro cuando la acabamos, pero teníamos que seguir con nuestra ruta. Fuimos hacia Titisee. Un lago precioso, al que llegamos después de estar viendo desde la carretera uno de los trampolines de salto de esquí (que impresionantes!)
 
Titisee

En el lago alquilamos una barquita. La gente se estaba bañando y haciendo deportes acuáticos. Las casas de los alrededores eran más palacetes que casas. Y los alrededores del lago eran un hervidero de turistas comprando en las numerosas tiendas.
Yo también piqué. Crema de kirsch y licor de chocolate y kirsch. Dos botes de mermeladas... Ah! y muchas fotos de detalles de Navidad para copiar cuando llegara a casa.
Como llego la hora de merendar y no habíamos tenido bastante con la tarta, compramos un bretzel dulce. Mmmmm! Otra cosa rica, rica!

De ahí salimos hacia Sankt Blasien. Llegamos sobre las 20h, pero como todo lo cierran a las 18h nos encontramos la catedral cerrada. Eso si, no me discutiréis que es preciosa por fuera.


Sankt Blasien

Sankt Blasien es un pueblecito pequeño. Lo cruza un riachuelo llenito de truchas. Y tiene un parque un poco peculiar: -Mama, que es eso? - Mmm, no se...
Cuando nos acercamos vimos lo que era. La cabeza del obispo al que hicieron mártir y pasó a ser San Blas. Evidentemente era una estatua, pero es un poco tétrico, no?

Ejem, ejem, tengo que deciros, que también cenamos. Estas son las fotos de lo que nos pusieron

Tabla de ahumados en St Blasien

Trucha de la Selva Negra en salsa de mantequilla

Y después de esto, sólo nos quedaba irnos para el hotel. Al día siguiente tocaba ruta larga de coche porque nos íbamos hacia la ruta romántica.

La primera parada fue en Villingen. Muy bonito, aunque a mi me gustó más Gengenbach.

Villingen

No quisimos demorarnos mucho porque queríamos parar en Konstanz. La verdad es que se nos hizo un poco largo el trayecto. Constanza es una ciudad grande a orillas del lago que le da nombre, de la que disfrutamos muy poco porque entre que comimos y no, nos dio la hora de irnos.

Konstanz

Y menos mal que salimos pronto de la ciudad. Nos quedaba un largo trecho hasta Bad Kohlbrug, donde teníamos el nuevo hotel, y además cogimos bastante caravana. Menos mal que al llegar tuvimos la agradabilísima sorpresa del hotel. Prácticamente nuevo. Con un recepcionista de nuevo muy amable que nos explico que podíamos usar la piscina cubierta y la sauna ( a Gorka le hacían chiribitas los ojos) y que nos había puesto en la habitación más grande que tenían. Habitación???? Sólo le faltaba cocina para ser apartamento! Y además con claraboya en nuestra habitación (ahora Gorka rabiaba, pero le dijimos que podría estar un ratito por la noche y se le pasó)
Repuestos del viaje bajamos a cenar al restaurante anexo al hotel y luego fuimos a dar un pequeño paseo por los alrededores. Nos paramos en un cartel y fue cuando nos enteramos de que estábamos en un hotel a pie de pistas de esquí. Buf! imaginarse como debe ser en invierno nos alteró. Que pena no tener dinero para poder volver en esa estación!

Notas:
Reitero lo de la tarta Selva Negra. El mayor placer de los que he conocido hasta ahora! ;-)

lunes, 7 de septiembre de 2015

Vacaciones 2015: La Selva Negra (I)

 
Y llegó el momento! Seguidores, lectores asiduos o esporádicos, visitantes... Pensabais que este año os librabais del relato de mis vacaciones??? Pues no!!!! Se que es un tostón leer semejante narración, pero me vais a perdonar, las fotos lo valen (por lo menos algunas) y se que no sois capaces de no leerme ;-)
 
Como suele pasar, nuestras vacaciones empezaron mucho antes de coger el coche o hacer las maletas. En realidad empezaron como un mes y medio antes, cuando después de barajar varios destinos, nos decidimos por la Selva Negra en Alemania. En pocos días miramos un hotel y lo reservamos para toda nuestra estancia, con la idea de no quedarnos sin sitio, porque por todos lados habíamos visto que es una zona muy turística y no queríamos tener problemas. Luego con más calma ya miraríamos todo. Pero lo de la calma se hizo eterno.
Una semana antes de irnos, a mi me cogieron todos los males porque empecé a mirar rutas y vi que aunque estábamos en plena Selva Negra, había sitios que nos quedaban muy lejos del hotel. Me pasé todo el fin de semana rehaciendo rutas y buscando nuevos hoteles. Al final el viaje se alargaba un par de días más pero estábamos felices porque además de la Selva Negra, íbamos a hacer parte de la ruta romántica y ver muuuuchos pueblecitos, ciudades y paisajes de postal.
 
Y como no, la semana pasó volando y para cuando nos dimos cuenta, estábamos en el coche, camino a Alemania.
Noooo, no fuimos tan animales de hacerlo del tirón. Paramos en Lyon para dar una vuelta por la ciudad y hacer noche. Así no nos agobiaríamos de tanto coche.
 
 
Catedral de Lyon
 
La verdad es que iba muy convencida con todos los hoteles que había cogido, pero en Francia... Siempre hay algo que me tira para atrás.
La verdad es que fue una sorpresa, porque el hotel no estaba mal. Era una habitación pequeña, pero estaba limpia. El personal bastante agradable y sólo le puedo poner dos pegas: el precio del desayuno y que no se en que barrio nos metimos. Estábamos muy cerquita del centro pero en las bocacalles había señoras ligeras de ropa sentadas en sillas.... (mi marido dijo: eso es lo que parece??)Aaaayyyyy! que estamos en el barrio chino de Lyon!!!! jijiji, la verdad es que nadie se metió con nosotros y la estancia fue agradable.
En cuanto a la ciudad. A nosotros nos gustó y eso que no vimos ni la mitad. A Gorka le hicieron ampollas las menorquinas y por mucho que entramos en una farmacia y le compramos lo que allí era el compeed, el pobre iba medio cojo. Al final cruzamos el río y llegamos a la parte vieja. Es preciosa! Tendremos que volver en otra ocasión para terminar de verlo.
Madre mía la que liamos para cenar! Podéis reíros. Me daba risa hasta a mi! Como de todos es sabido, Francia es hiper mega caro para comer, así que decidimos que para no empezar el viaje pasándonos de presupuesto, cenaríamos en un McDonalds (por Dios que ascoooo! Aunque no os lo creáis, nosotros no vamos nunca). Total que entramos en uno y empezamos a pedir. Le explico a la chica que somos dos adultos y un niño. Que queremos un menú infantil con nuggets. (todo eso con mi inglés oxidado) Lo primero que me dice es: Nuggets? What's nuggets? Mi cara todo un poema. Nuggets no es en inglés? Mi marido mirándome... Con señas le explico y parece que me entiende. Lo marca en la máquina y le digo, ok, now, two menú for us. Y me vuelve a marcar los nuggets. Nooooo! Para adultos! no queremos nuggets! Lo borra todo. Desconcierto total y la cola que va creciendo. Le vuelvo a señalar a Gorka y a nosotros dos. Tres menús: One for child and two for us... Gesto de que no me entiende.... Empiezo a desesperarme. Nadie me había dicho que pedir en un McDonalds fuera tan difícil! Entonces a la chica se le ocurre llamar a otra que chapurreaba el español. Conseguimos que nos entendiera y por fin cenamos comida basura. Vivaaaa! (buajjjjj, que asco, que asco, que ascoooooo!!!)
 
A la mañana siguiente, después del desayuno (caro y con poquísima variedad), volvimos a coger el coche y tomamos rumbo a nuestro destino real.
Nos perdimos, pasamos por delante de nuestro hotel y no lo vimos, hicimos kilómetros de más y volvimos para atrás. Pero al final llegamos al Schwarzwaldhotel Stollen.
Estoy convencida de que había sido una casa de pueblo, donde tenían a los animales abajo y arriba la propia casa. El olor cuando entramos era ligeramente rancio, pero pronto nos dimos cuenta de que era olor a ahumado. Ya os contaré. 
Schwarzwaldhotel Stollen (Gutach im Breisgau)
 
La verdad es que es un hotel encantador. Por fuera es precioso y por dentro rústico, muy rústico hasta que llegamos a nuestra habitación. La chica (superamable) nos explicó que nos habían puesto en la suite por el mismo precio. En un principio no acabé de entender, porque todas las habitaciones que había cogido, tenían baño y para mi eso es una suite. Cuando abrió la puerta nos quedamos flipando. Una habitación grande, con dos zonas diferenciadas. y dos cuartos de baño completos! Nos preguntaron si cenaríamos en su restaurante y no lo dudamos, después de la experiencia en el McDonalds necesitábamos una cena decente.
Pero mientras hacíamos tiempo para la cena, nos fuimos a empezar a ver sitios nuevos. Empezamos con Freiburg im Breisgau.
Es una ciudad preciosa. Con sus tranvías, su catedral rodeada de bares y restaurantes en esa plaza taaan grande, sus puertas de la ciudad, que más que puertas son torres (como en todo el resto de ciudades y pueblos que vimos)... Pero se hacía tarde!
 

Freiburg im Breisgau
 
La cena fue más que decente. Carne empanada, con patatas fritas, una buena ensalada y Alberto se tomó su primera cerveza y se comió una especie de entrecot que estaba de muerte lenta. Seguro que así cogíamos fuerza para el día siguiente.
Dormimos de vicio y cuando al día siguiente nos levantamos y bajamos a desayunar nos encontramos con una mesa con embutidos, mermeladas, mantequilla, nocilla, cereales, panes variados, zumos, leche... mmmm! A la porra la dieta!
Lo mejor tenía que llegar aún. El camarero nos preguntó a dónde íbamos a ir. Con el mapa en la mano le enseñé el recorrido que pensábamos hacer y aunque nos costó entendernos porque yo no pronunciaba bien los nombres en alemán, al final me dio indicaciones de cuál era la mejor ruta posible y que ver o no. No me lo podía creer!!! Y yo que esperaba que no nos entendiéramos nada de nada y no pudiéramos contar con ningún tipo de ayuda!
En la guía lo describía comparable a una caja de chocolate, y no le falta a la verdad! Sus casas entramadas de madera, gitanillas y parras.
 
Gengenbach
 
Sus puestos de fruta, especies, miel... Y es que fuimos en día de mercadillo.
 

Gengenbach

Y sus calles. limpias, silenciosas y de llenísimas de flores y plantas.

Gengenbach

De ahí, empezamos una ruta panorámica, que a través de abetos y pueblecitos a cuál más bonito, nos llevó hasta Baden- Baden. Pasamos de un pueblo pintoresco a una ciudad basada en el turismo de calidad. Y es que está rodeada de balnearios y allí no va cualquiera. Grandes mansiones, calles comerciales repletas de turistas, muchos de países árabes, con las manos llenas de bolsas de tiendas de diseñadores de moda, zapaterías o perfumerías. Y heladerías! madre mía que heladerías! Nada más terminar de comer, nos fuimos a una... no me pude resistir!
 

 
 Por la tarde volvimos a Freiburg a terminar verlo.
 
Freiburg im Breisgau

Buscamos un sitio para cenar. Y al final cayó el primer bratsburg. Mmmmm! delicioso!

Freiburg im Breisgau

lunes, 27 de julio de 2015

Ensalada de cous cous


Ensalada de cous cous
 
Bieeeeen!!! La ola de calor se va!!! Y eso que a mi me gusta el calor pero es que estoy deseando dormir una noche entera sin tener que poner el aire acondicionado, o tener que levantarme a media noche a abrir las ventanas después de 1h sin aire... Bien! Bien! Bien! Ya lo han dicho, llegan lluvias y refresca, ayyyyy! que ganitas tenía!
Que tenía ganitas????? Nooooo, TENGO GANAS!!!  madre mía, si esto es refrescar... está visto que vamos a tener que hacer lo que dice mi suegra, guardar el calor en sacos para cuando llegue el invierno, porque como sea como el verano de duro, este año nos encuentran hechos cubitos de hielo. Claro que hasta que llegue podemos disfrutar de la playa y la piscina a temperaturas nunca vistas en el agua. También disfrutaremos del aire acondicionado, de las ventanas abiertas y de esas maravillosas y largas noches en las que te dan las tantas de la mañana viendo la tele porque no hay manera de dormir, jijiji.  Es broma, bueno, medio broma. A mi me encanta el calor pero este año es demasiado. Así que la mejor manera de soportarlo es a base de ensaladas y cosas fresquitas.  Por eso os dejo esta ensalada, que siendo mezcla de varias que he visto por internet, he conseguido hacérmela mía.
 
Ingredientes:
  • 300g de cous cous
  • 300ml de agua
  • 1 chorrito de aceite
  • 1 nuez de mantequilla
  • 1 melocotón
  • 1/2 manzana
  • 1 tomate
  • 4 dátiles
  • Cebolla frita (de la comprada)
  • Albahaca (si es fresca mejor, pero yo la he usado seca)
  • Jengibre en polvo (al gusto)
  • Pimienta recién molida (al gusto)
  • Un chorrito de zumo de limón
  • Sal
Preparación:
Ponemos en una olla el agua con el chorrito de aceite y un poquito de sal. Cuando empiece a hervir añadimos el cous cous, apagamos el fuego movemos para que todos los granos se impregnen de agua y lo dejamos reposar 5min.
Mientras, aprovechamos ese tiempo para pelar y cortar muy pequeñito el melocotón, la manzana y el tomate. También tendremos que cortar los dátiles. Echamos un chorrito de zumo de limón por encima de las frutas cortadas para que no se oxiden y porque además va a dar un toque especial a la ensalada.
 
Ponemos la nuez de mantequilla en el cous cous y con las manos vamos removiendo hasta conseguir que quede totalmente suelto. Dejamos que se enfríe completamente y le añadimos todo lo que tenemos cortado y todas las hierbas y especias.
 
Sólo nos falta echarle un buen chorro de aceite de oliva virgen, y disfrutarla!
 
Ensalada de cous cous
 
Notas:
Podéis cambiar las frutas por otras y lo mismo con las especias, pero con esta combinación queda de lujo!

miércoles, 15 de julio de 2015

Coca de Forner (panadero)

Coca de forner
 
Aunque las hice para San Juan, no son las típicas y las podéis hacer en cualquier momento, porque son deliciosas, fáciles de hacer y no os digo de comer!.
Este año para San Juan no me apetecía hacer la coca de siempre. Al final acaba quedándose por casa y tengo que hacer algún postre de aprovechamiento. Seguramente será porque no es un postre que nos apasione. Total, que le pregunté a mi marido y me dijo que la hiciera de hojaldre. Jijiji, habéis visto el caso que le hice??? nooooo, si que le hice caso, pero además de la de hojaldre hice estas dos. La masa es la misma pero una va rellena de chocolate.
Os animáis a hacerla?
 
Ingredientes:
  • 500g de harina de fuerza
  • 10g de levadura fresca
  • 10g de sal
  • 280ml de agua tibia
  • 25g de aceite de oliva
  • Anís
  • Piñones
  • Azúcar
Preparación:
En el vaso de la thermomix ponemos el agua y la levadura. Mezclamos a vel 3,5 1min.
Añadimos el resto de los ingredientes y amasamos a vel espiga. El tiempo es a ojo. Tenéis que ver que queda una masa elástica que no se pega a las paredes del vaso y tampoco a las manos.
La sacamos del vaso, la redondeamos y la ponemos en un bol tapada por un paño limpio. Dejamos que repose hasta que doble el volumen.
 
Dividimos la masa en dos, estiramos ligeramente y hacemos un pliegue de cada punta hacia el centro y finalmente otro que una las dos puntas (como si se tratara de un libro). Dejamos que vuelva a reposar y leve hasta doblar el volumen.
 
Les damos la forma de cocas, las pintamos con aceite y luego con anís. Echamos los piñones y por último echamos un chorrito de aceite y de anís por encima. Las llevamos al horno, precalentado a 200º arriba y abajo, y las tenemos 15-20min.
 
Notas:
Para la de chocolate, lo único que tenéis que hacer es volver a dividir la masa en dos. La estiramos y pintamos con nocilla la capa de abajo, superponemos la otra y la llevamos al horno.
Contad con que quedará un poco más gruesa que la normal, por lo tanto es fácil que necesite algo más de tiempo en el horno.
Para mi gusto, queda mucho mejor si nada más sacarlas del horno le volvéis a echar un chorrito de anís por encima. Eso hará que mantenga la humedad y no se reseque.
 
Por cierto, la receta original la saqué de Cuinem amb la Núria

 
Coca de forner


jueves, 9 de julio de 2015

Magdalenas marmol de vainilla y chocolate

 

Magdalenas marmol de vainilla y chocolate
 El lunes estuvimos en la Isla Fantasía. Aprovechamos que era fiesta mayor en Terrassa para ir en laborable y así no tener que hacer tantas colas. Fue un día genial! La compañía y el calor ayudaron a que todo saliera a pedir de boca. Y como no, del postre me encargue yo. Era complicado porque o tiraba de bizcocho o tenía que buscar algo que aguantara toda la mañana en una nevera de las de playa. Después de buscar y rebuscar, al final me decidí por unas magdalenas mármol de vainilla y chocolate que encontré en Directo al paladar.
Os dejo la receta a ver que os parece. A nosotros nos encantaron aunque tengo que deciros que son más muffins que magdalenas y que son ideales para mojar en la leche!

Magdalenas marmol de vainilla y chocolate

Ingredientes:
  • 200g de harina de repostería
  • 125g de mantequilla en pomada
  • 125g de azúcar
  • 2 huevos
  • 75 de nata
  • 1/2 sobre de levadura
  • 2 cucharadas de cacao
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
Preparación:
Tamizamos la harina junto a la levadura. Si es a mano sólo tenéis que pasarla por un colador y listo. con la thermomix basta con programar 30seg a vel 10.
Reservamos la harina tamizada.

Batimos los huevos con el azúcar hasta que blanqueen y quede una mezcla espumosa. Podéis hacerlo con batidora de varillas o con la thmx, programando 4min a vel 4.
Añadimos la nata, la vainilla y la mantequilla en pomada poco a poco y sin dejar de batir (en la thmx bajamos la vel a 3)

Sacamos la mezcla a un bol y le vamos añadiendo cucharadas de la mezcla de harina. Mezclamos con la lengua con movimientos envolventes.

Separamos 1/3 de la masa y le incorporamos el cacao. Mezclamos bien.

Llenamos las cápsulas de la masa blanca y le ponemos encima una cucharadita de la de chocolate. Con un palillo o un tenedor hacemos un remolino para mezclar ligeramente las dos masas.

Llevamos al horno, precalentado a 180º, unos 15min.

Magdalenas marmol de vainilla y chocolate

Notas:
Para mi gusto la masa con el cacao quedó demasiado densa. Quizás sería mejor separar el 1/3 de masa antes de terminar de añadir la harina, porque con el cacao ya terminamos de darle la consistencia necesaria.
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